El concepto tradicional de propiedad privada atraviesa una transformación silenciosa en el entorno digital, donde adquirir un libro, un videojuego o un programa informático ya no otorga los mismos derechos sobre el bien como en el mundo físico. Un análisis jurídico publicado por la plataforma especializada LP Pasión por el Derecho aborda cómo la industria tecnológica ha reemplazado la transmisión real de titularidad por licencias de uso limitadas y revocables, un modelo en el que el consumidor no recibe la cosa, sino una autorización de acceso supeditada a las decisiones unilaterales de las empresas proveedoras.
El estudio detalla que la figura tradicional del agotamiento del derecho —que permite a una persona revender, prestar o donar un producto físico tras comprarlo— no aplica en las plataformas digitales debido al vaciamiento conceptual del concepto de “compra”. Con el auge de los modelos de Software como Servicio (SaaS) y las suscripciones periódicas, el patrimonio relevante del usuario se ha desplazado hacia el alquiler temporal de datos y servicios. Ante esta opacidad comercial, marcos regulatorios emergentes como la ley AB 2426 de California y directivas de la Unión Europea han comenzado a exigir mayor transparencia, prohibiendo que se promocione como una “compra” definitiva cualquier contenido digital cuyo acceso pueda ser cancelado o retirado de forma arbitraria.










