11-S y 25 años de la Guerra contra el Terrorismo

A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunas fotografías permanecen como símbolos de una jornada que cambió la historia contemporánea.
Del impacto de los aviones al derrumbe de las Torres Gemelas, las imágenes también documentaron el desconcierto, el miedo y el dolor de miles de personas.

Hay días que quedan registrados en la memoria no sólo por lo que ocurrió, sino por las imágenes que los acompañan. El 11 de septiembre de 2001 es uno de ellos.

Aquella mañana, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados en Estados Unidos por integrantes de Al Qaeda. En cuestión de horas, Nueva York, Washington y Pensilvania se convirtieron en escenarios de uno de los ataques terroristas más graves de la historia contemporánea.

A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center. Diecisiete minutos después, a las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines golpeó la Torre Sur.

La dimensión del ataque quedó todavía más clara cuando, a las 9:37, el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, en las inmediaciones de Washington.

Mientras el mundo observaba las transmisiones en vivo desde Nueva York, las Torres Gemelas comenzaron a colapsar. La Torre Sur cayó a las 9:59 y la Torre Norte, a las 10:28.

El cuarto avión, el vuelo 93 de United Airlines, terminó estrellándose a las 10:03 en un campo cercano a Shanksville, Pensilvania, después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.

Los atentados dejaron cerca de 3 mil personas muertas y modificaron de manera profunda la política, la seguridad y las relaciones internacionales durante las décadas siguientes.

Las fotografías que quedaron para la historia

Más allá de las cifras, algunas imágenes lograron condensar la magnitud de aquella tragedia.

Una de ellas muestra a Marcy Borders, cubierta de polvo mientras buscaba refugio después del derrumbe de una de las torres. La fotografía de Stan Honda se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de las víctimas y sobrevivientes del ataque.

Otras imágenes muestran a personas corriendo por las calles del Bajo Manhattan mientras una enorme nube de humo y polvo avanzaba entre los edificios.

También quedaron registradas las calles cubiertas de ceniza y escombros, los restos de las Torres Gemelas y el humo elevándose sobre el Pentágono.

Entre las fotografías más conocidas se encuentra además la de una persona cayendo desde una de las torres, captada por el fotógrafo Richard Drew. La imagen, conocida como The Falling Man, se convirtió en una de las representaciones más controvertidas y dolorosas del 11-S.

Y hay otra fotografía que documentó el momento en que la tragedia llegó al centro del poder político estadounidense: el jefe de gabinete Andy Card se acerca al entonces presidente George W. Bush durante una visita a una escuela primaria en Sarasota, Florida, para informarle que un segundo avión había impactado el World Trade Center.

Un día que cambió la política mundial

El impacto del 11-S no terminó cuando cayeron las torres.

Nueve días después de los atentados, George W. Bush anunció ante el Congreso estadounidense el inicio de una campaña internacional contra el terrorismo. El 7 de octubre de 2001 comenzaron los ataques contra Afganistán, donde Estados Unidos buscaba desmantelar a Al Qaeda y expulsar del poder al régimen talibán que le había dado refugio.

Dos años después, Estados Unidos invadió Irak, aunque posteriormente quedó establecido que el gobierno de Saddam Hussein no había participado en los ataques del 11 de septiembre.

La llamada “guerra contra el terrorismo” terminó extendiéndose durante años y tuvo consecuencias mucho más allá del campo militar. Estados Unidos endureció sus políticas de seguridad, amplió sus mecanismos de vigilancia y se produjeron controversias por detenciones, deportaciones y medidas dirigidas contra comunidades musulmanas.

El costo humano también fue enorme.

De acuerdo con el proyecto Costs of War, de la Universidad Brown, las guerras posteriores al 11-S han provocado millones de muertes directas e indirectas y desplazado a decenas de millones de personas. El mismo proyecto estima que el gasto de Estados Unidos relacionado con estos conflictos alcanza varios billones de dólares.

25 años después, la memoria permanece

Un cuarto de siglo después, el 11-S continúa siendo una fecha profundamente arraigada en la memoria estadounidense.

Las ceremonias conmemorativas en Nueva York incluyen la lectura de los nombres de las víctimas y momentos de silencio que coinciden con las horas en que los aviones impactaron las torres y posteriormente los edificios colapsaron.

Pero la conmemoración también ha adquirido nuevas dimensiones.

A las víctimas que murieron aquel día se suman quienes fallecieron años después por enfermedades relacionadas con la exposición al polvo y las sustancias tóxicas presentes en la zona del desastre, así como los trabajadores de emergencia y rescate que enfrentaron sus consecuencias durante años.

Las fotografías del 11 de septiembre permiten regresar a aquellos minutos una y otra vez. No muestran únicamente edificios destruidos: muestran personas huyendo, familias buscando respuestas, trabajadores de emergencia enfrentando una situación inimaginable y una sociedad intentando comprender lo que estaba sucediendo.

Por eso, 25 años después, aquellas imágenes siguen teniendo un peso particular.

Porque antes de convertirse en una fecha histórica, el 11 de septiembre de 2001 fue un día vivido por millones de personas frente a sus televisores, en las calles de Nueva York, en Washington y a bordo de cuatro aviones cuyos pasajeros nunca regresaron a casa.

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