Las finanzas con perspectiva de género, también conocidas como gender finance, representan una estrategia de inversión consciente enfocada en cerrar las brechas socioeconómicas entre hombres y mujeres a través del sector bancario y corporativo. De acuerdo con un análisis del grupo financiero BBVA, este modelo busca canalizar capital directivo e inversiones hacia empresas fundadas o dirigidas por mujeres, así como hacia organizaciones que promuevan activamente la equidad laboral, la paridad salarial y el desarrollo de productos o servicios diseñados para resolver necesidades específicas del público femenino.
A nivel global, la adopción de criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) ha impulsado el crecimiento de instrumentos de inversión como los bonos de género, los cuales permiten a las instituciones financieras captar recursos destinados exclusivamente al financiamiento de Mipymes lideradas por mujeres. La incorporación de la perspectiva de género en la Toma de decisiones financieras no solo responde a un compromiso de justicia social, sino que también ha demostrado potenciar el rendimiento económico, incrementar la innovación organizacional y reducir los riesgos de crédito en el ecosistema empresarial.










