Los lentes inteligentes de Meta disparan sus ventas pese a las críticas por privacidad

Los envíos mundiales de gafas inteligentes con IA crecieron 263% en el primer semestre de 2026; Meta concentró 94% del segmento sin pantalla.

Las preocupaciones sobre privacidad y el uso de cámaras para grabar a otras personas sin su consentimiento no han frenado la expansión de los lentes inteligentes. Por el contrario, el mercado registró un crecimiento acelerado durante la primera mitad de 2026, impulsado principalmente por los dispositivos desarrollados por Meta.

De acuerdo con Counterpoint Research, los envíos mundiales de gafas inteligentes con inteligencia artificial aumentaron 263% interanual durante el primer semestre de 2026. Dentro del segmento de gafas sin pantalla, Meta mantuvo una posición dominante, con alrededor del 94% de los envíos mundiales.

El desempeño de Meta ocurre mientras sus dispositivos, desarrollados en colaboración con Ray-Ban, enfrentan cuestionamientos relacionados con la privacidad. La principal preocupación está vinculada con la posibilidad de tomar fotografías o grabar video de manera discreta en espacios públicos.

Investigadores de seguridad han advertido que la combinación de una cámara, micrófonos y funciones de inteligencia artificial puede convertir un dispositivo diseñado como accesorio cotidiano en una herramienta capaz de recopilar información sobre personas que se encuentran alrededor del usuario.

Meta refuerza las medidas de privacidad

Meta sostiene que sus lentes incorporan mecanismos para advertir a terceros cuando la cámara está siendo utilizada. Entre ellos se encuentra un LED blanco de captura que permanece encendido mientras se toman fotografías o se graba video.

La compañía también afirma que los lentes bloquean la captura cuando el usuario intenta cubrir físicamente esa luz. Meta ha señalado que trabaja en mecanismos capaces de detectar modificaciones destinadas a impedir que el indicador sea visible.

La empresa incluso amplió su oferta con una versión de los lentes sin cámara, una respuesta que también permite atender distintos escenarios de uso en los que la privacidad es una preocupación central.

Andrew Bosworth, director de tecnología de Meta, ha reconocido que existen inquietudes relacionadas con la seguridad y privacidad de estos dispositivos. Al mismo tiempo, ha defendido que los incidentes provocados por usuarios que hacen un uso indebido de la tecnología no deberían definir a toda la categoría.

¿Por qué están creciendo los lentes inteligentes?

Uno de los factores que explican la expansión del mercado es que estos dispositivos no buscan necesariamente reemplazar al teléfono inteligente.

Los lentes funcionan como una nueva interfaz para acceder a determinadas funciones del teléfono y de la inteligencia artificial. Al estar colocados directamente sobre el usuario, pueden incorporar cámaras, micrófonos, altavoces y asistentes digitales sin necesidad de sacar el celular del bolsillo.

Esta característica permite utilizar funciones como fotografía, video, traducción, consultas mediante inteligencia artificial y asistencia por voz mientras el usuario mantiene las manos libres.

Para los analistas, otro factor relevante es que los lentes inteligentes han comenzado a integrarse con mayor facilidad a la moda y al uso cotidiano, especialmente a través de alianzas entre compañías tecnológicas y marcas tradicionales de óptica.

Meta no es la única compañía que busca aprovechar este mercado. Empresas como Google, Samsung, Huawei, TCL y Rokid también desarrollan o comercializan dispositivos relacionados con la realidad extendida, la inteligencia artificial y las gafas inteligentes.

Un mercado que podría multiplicarse hacia 2030

Las previsiones de la industria apuntan a que el crecimiento continuará durante los próximos años, aunque con una posible reducción de precios conforme aumente la competencia.

IDC proyecta que los envíos de gafas inteligentes podrían alcanzar 13.6 millones de unidades en 2026 y llegar a 27.3 millones en 2030, con una tasa de crecimiento anual compuesto de 18.9%.

La consultora también estima que el precio promedio de venta, actualmente cercano a 376 dólares, podría disminuir hasta aproximadamente 229 dólares para 2030. La reducción facilitaría el acceso de un mayor número de consumidores, aunque también incrementaría la presión sobre los fabricantes para mantener sus márgenes.

El siguiente salto de la categoría dependerá menos de las cámaras o del diseño físico y más de las capacidades de inteligencia artificial, reconocimiento contextual, interacción por voz, sistemas operativos y sensores de bajo consumo.

Así, mientras la industria intenta resolver los problemas de privacidad que acompañan a una cámara que literalmente puede llevarse puesta, las cifras muestran que los consumidores continúan adoptando esta nueva generación de dispositivos.

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